jueves, 23 de febrero de 2017

Potaje turolense

Ingredientes:

Garbanzos
Patatas
Arroz
Cebolla
Ajos
Azafrán del Jiloca
Aceite de oliva del Bajo Aragón
Agua
Sal
Una hoja de laurel

Modo de hacerlo:
Se pueden utilizar garbanzos secos o de bote. En el caso de que sean secos hay que echarlos en un bol cubiertos con agua el día anterior a la realización. En el caso de que sean de bote se colocan en un escurridor y se lavan con agua fría.
Se echan los garbanzos en una olla y se cubren con agua del grifo.
Se coloca la olla al fuego y se ponen a cocer (si son secos hay que ahuyentarlos cuando comienza la cocción por un vaso de agua fría).
Se añade la hoja de laurel.
Cortamos la cebolla en cuadraditos.
Cortamos las patatas en cuadraditos.
Limpiamos y pelamos unos cuantos dientes de ajo.
Colocamos una sartén al fuego con aceite de oliva del Bajo Aragón y echamos unos cuantos dientes de ajo (según el gusto de los comensales).
Cuando los dientes de ajo estén refritos, se sacan y se reservan.
Echamos en la sartén los trocitos de cebolla y dejamos que se rehogen hasta que se sofrían bien y queden transparentes.
Retiramos la sartén del fuego.
Añadimos los cuadraditos de patatas y un puñado de arroz por persona en la olla en la que están los garbanzos.
Picamos los ajos con el azafrán del Jiloca.
Unos diez minutos antes de que acabe la cocción de los ingredientes de la olla (las patatas y el tomate tardarán unos veinte minutos en hacerse) añadimos la cebolla sofrita y el contenido del mortero (ajos picados y azafrán). Añadimos sal al gusto y dejamos cocer otros diez minutos.
Puede acompañarse con huevos cocidos, para ello tendremos que haber cocido un par de huevos antes de empezar el guiso.

Este potaje está bueno recién realizado y, al día siguiente, mejor.

jueves, 16 de febrero de 2017

Caldereta turolense de cordero con patatas

Ingredientes:

Carne de cordero (falda, cuello,…)
1 cebolla grande
1 pimiento colorado
1 tomate
1 hoja de laurel
Pimienta en grano
Ajos
Aceite de oliva del Bajo Aragón
Sal
Patatas
Vino blanco
Agua

Modo de hacerlo:
Cortar la carne y salarla.
Poner una sartén al fuego con aceite de oliva del Bajo Aragón.
Una vez que el aceite esté caliente rehogar la carne en el mismo.
Mientras tanto, cortar el pimiento a tiras, la cebolla a cuadraditos y el tomate también en cuadraditos.
Cuando la carne coja color añadir el pimiento.
Cuando el pimiento esté a medio hacer añadir la cebolla a cuadros, el tomate, una cabeza de ajos limpia y la hoja de laurel, así como unos granos de pimienta.
Se deja rehogar todo el conjunto.
Cuando se ablanden los vegetales añadir vino blanco y agua, que cubran los ingredientes, también puede añadirse caldo, en vez de agua, pero siempre acompañado con vino blanco.
Dejar cocer.
Lavar, pelar y cortar las patatas a gajos.

Veinte minutos antes de servir, añadir las patatas, para que se cuezan y tomen el sabor de los demás ingredientes.

martes, 24 de enero de 2017

Judías blancas con oreja de gorrino

Las judías con morro de gorrino son muy conocidas. Su realización es muy parecida a la propuesta de hoy. La verdad es que la careta y el morro, sin orejas, se vende habitualmente en los supermercados. Es más difícil conseguir orejas de gorrino sueltas (hoy en día se utilizan muchísimo para tapas en bares y restaurantes por su propiedad cartilaginosa, que las hacen más apropiadas para consumirse asadas). En otra entrada del Blog realice orejas de gorrino supercrujientes,  que también os aconsejo. Las orejas son más accesibles en las carnicerías. De hecho, la que he utilizado para este plato me ha costado cincuenta céntimos de euro.

Ingredientes:

Judías blancas
Una oreja de gorrino
Chorizo
Ajos
Cebolla
Sal
Una hoja de laurel
Pimentón dulce
Agua

Modo de hacerlo:
He utilizado judías blancas cocidas (de las de tarro de cristal).
Limpiar bien y cortar a trocitos la oreja de gorrino.
Poner una olla al fuego con agua y echar los trozos de oreja cortados. Cuando comience a hervir, añadir sal, bajar el fuego y dejar cocer entre una hora y hora y media.
Mientras tanto, cortar una cebolla en trozos.
Cortar el chorizo en dos partes o en trozos más pequeños.
Pelar unos cuantos dientes de ajo.
Sacar las judías del tarro y ponerlas en un colador, limpiar con agua fría.
Cuando pase una hora o algo más de cocción de la oreja, añadir a la olla las judías, la cebolla cortada en trozos, la hoja de laurel, una pizca de pimentón, el chorizo (a medias o en trozos más pequeños), los ajos (o una cabeza de ajos pequeña limpia), y probar de sal.
Salar al gusto.
Dejar cocer el conjunto otra hora más.
Servir caliente.

viernes, 20 de enero de 2017

Gaspachillo

El gaspachillo es una comida completa, potente y energética. Típico de Cella, un plato que le da una de las muchas señas de identidad, su elaboración es muy parecida en todas las casas, variando los acompañamientos. Es el plato que, por excelencia,  viene a demostrar lo bien que combinan el tocino, la col y la patata. Típico de los cortos días de invierno.
La col
La col es una verdura de invierno, adquiriendo sus mejores propiedades al final del mismo.
Es una planta que ha tenido una importancia fundamental en Europa desde la antigüedad. En documentos sumerios y egipcios ya se constata la monopolización del hombre en la agricultura, y de hecho, se cultivaba trigo, cebada, mijo, avena, luego plantaron árboles como la higuera, el cerezo o el ciruelo y verduras como la col, los guisantes o las habas.
Conocida por los celtas y muy apreciada por los griegos, que la servían en las comidas públicas, era utilizada, además, para curar enfermedades.
Hasta el siglo II a.C. la cocina romana se basaba en alimentos básicos: papilla de mijo, cebada o guisantes, el queso de leche de oveja, la carne de cordero hervida, la col, las habas, etc. Aparece citada por Catón en su obra “De re rústica” como remedio para trastornos intestinales o pulmonares y, sobre todo, para incrementar la producción de leche en las mujeres que daban pecho.
En la Germania medieval, el alimento más codiciado por la aristocracia era el cerdo, y probablemente por esa obsesión con el cerdo nacen las charcuterías como las entendemos hoy en día. Los salchicheros gozan de un rango artesano, y los jamones, que ya se conocían en la época de los romanos, son usados en épocas de duro invierno. Se dieron casos de antropofagia, recuérdese la leyenda de San Nicolás o el cuento de Pulgarcito (del término húngaro, viene la palabra ogro). Para paliar estos estragos, los germanos extendieron el consumo del cerdo en la cocina, y popularizaron la "sauerkraut", col blanca fermentada, también llamada "choucroute" por los franceses; macerada y hervida. La col blanca, encurtida con sal y pimienta blanca en grano, durante tres o cuatro semanas, luego hervida, unas cuatro horas, con zanahorias, cebollas cortadas en rodajas, manteca de cerdo o de oca y vino blanco, y condimentada con diversas especias, acompaña a un buen número de platos germanos, típicos desde el siglo XIII, como las salchichas de Frankfurt.
Nicolas Culpeper (1616-1654) es su libro “Complete Herbal” llega a valorar tanto la col que señala que el jugo de ésta mezclada con vino ayuda a mejorar la mordedura de la víbora. También afirma que si se hierve con pollo un par de veces ayuda a liberar las obstrucciones del hígado y del bazo. También confirma que el bueno de Catón, mencionado anteriormente, no tomaba otro remedio y apunta a valores probados posteriormente como, por poner un ejemplo, sus propiedades emolientes.
Como propiedades medicinales de la col se apuntan, en la actualidad, las siguientes: diurética, antidiarreica, antiácido natural, puede ayudar a prevenir las infecciones intestinales, propiedades antitiroidales, anti-bronquial, se puede utilizar para prevenir la ronquera (jugo de la col tierna), es emoliente (para las afecciones de la piel: granos, pústulas, ampollas, quemaduras, incluso puede eliminar las verrugas aplicando su jugo sobre las mismas), y antiinflamatoria. Pero siempre ha de tenerse en cuenta que la ingestión continua y abusiva de la col puede ser causante de irritaciones intestinales.
El trinxat
El plato de verdura más típico de Andorra la Vieja es el trinxat. Preparado con col verde, patatas y trozos de tocino, se suele acompañar con arenques salados y guindillas. También se consume del mismo modo en la Cerdeña.
El trixat amb rosta
El trinxat amb rosta es típico de Cataluña.
Una vez lavada la col se pone en una cazuela de agua hirviendo. A los 15 minutos de cocción añadiremos las patatas peladas. Se deja hervir hasta que las patatas empiecen a deshacerse. Se retiran de¡ fuego y se pone en una escurridera. Lo pasamos a una cazuela en la que, con ayuda de una espátula de madera, trincharemos las patatas y la col, todo junto.
Aparte, pelar los ajos y freírlos en una sartén con aceite. Cuando estén dorados, freír el tocino, retirándolo una vez frito. Poner el aceite en la cazuela que contiene las patatas y la col trinchada y removerlo todo junto. A la hora de servir se dora bien en una sartén en la que habremos puesto un poco de¡ aceite de freír los ajos y el tocino.
Patatas jutas
Plato típico de Mora de Rubielos. Se utilizan patatas, grasa de freír tocino, ajos y sal; también se puede añadir col. Una vez cocidas las patatas (si se desea con un poco de col), se escurren y se pican bien con la rasera. Los ajos se fríen en la grasa del tocino, añadiéndolos después a la patata (y la col), mezclándose bien; las patatas deberán quedar bien untadas (que tengan bastante grasa). Actualmente, la grasa se suele sustituir por aceite normal o de la conserva.

Ingredientes:

Patatas
Col
Agua
Aceite
Ajo
Sal
Ingredientes complementarios: col, berza, espinacas, tajadas, abadejo,....

Modo de hacerlo:
Poner las patatas peladas y cortadas en pocos trozos (para que no se deshagan) con la col o berza en una cazuela con agua fría. Cuando rompa a hervir añadimos sal a gusto. Una vez cocidas se escurre el agua.
Freír los ajos en el aceite y, cuando estén bien fritos (sin quemarse) echar la patata y la col (o berza o espinacas). Picar con la rasera o cuchara de palo. Tostar (dejar que el agua se vaya embebiendo).
Servir caliente.
En este caso le he añadido trocitos fritos de jamón de Teruel.

Puede acompañarse con tajadas de blanco fritas. También puede acompañarse con una ensalada de aros de cebolla, un poco de pimiento verde y un poco de tomate cortado a trozos.

martes, 17 de enero de 2017

Galletas de avena y manzana

En realidad la receta no es nueva. Para los que seguís mi Blog reconoceréis que los ingredientes y la elaboración son exactamente igual a la receta de tortitas de avena y pipas con pepitas de chocolate, únicamente cambiamos las pipas y el choco por manzana, variando un pelín el tiempo de cocción.
Últimamente, a la hora de hacer galletas, reinclino por la avena, debido, sobretodo, a las propiedades tan saludables que nos proporciona.

Ingredientes:

100 gramos de harina
125 gramos de mantequilla
100 gramos de azúcar moreno
200 gramos de copos de avena
2 huevos
2 manzanas

Modo de hacerlo:
Echamos en un bol todos los ingredientes secos y los mezclamos.
Lavamos, pelamos y cortamos en trozos muy pequeños las manzanas.
Añadimos los huevos al bol donde se encuentran los ingredientes secos, mezclamos y añadimos los trocitos de manzana.
Dejamos descansar la masa unos 15 minutos en la nevera.
Precalentamos el horno a 180 grados centígrados.
Sacamos la pasta de la nevera y vamos haciendo unas bolitas ligeramente aplastadas que colocaremos sobre una bandeja de horno cubierta de papel sulfurizado. Las colocamos un poco separadas para que no se peguen.
Llevamos la bandeja al horno y dejamos cocer unos 20 minutos.
Y listo.

Guardar en una cajita de galletas ya que, así como las de pipas y chocolate duran bastante tiempo, las de manzana hay que mimarlas, pues la manzana contiene humedad y son unas galletas un poco más delicadas. J

domingo, 15 de enero de 2017

Buñuelos orientales de plátano

En esta receta no doy cantidades exactas de ingredientes, ya que la he realizado al estilo “lo que tú entiendas”.
Se trata de una de esos platos que te resultan muy agradables al paladar y decides probar a ver qué pasa.

Ingredientes:

Harina
Plátano
Azúcar moreno
Coco
Levadura en polvo
Sal
Aceite de girasol

Modo de hacerlo:

He utilizado, más o menos, unas cinco cucharadas de harina, 4 de azúcar, dos de coco, una cucharadita de levadura y una pizca de sal.
Picamos con un tenedor un plátano madurito en un plato.
En un bol mezclamos todos los ingredientes secos y, al final, añadimos el plátano picado.
Mezclamos muy bien y dejamos descansar la mezcla en la nevera.
Ponemos una olla al fuego con aceite de girasol a calentar. Cuando el aceite empiece a humear vamos añadiendo porciones de la masa con una cucharada sopera.
Freír y rebozar en azúcar refinado.

Están buenísimos.

sábado, 14 de enero de 2017

Espinacas con langostinos

Cuando llega el invierno los supervivientes de los huertos turolenses son las espinacas y las coles. Un amigo nuestro nos trajo ayer las últimas espinacas (con el hielo comienzan a desmejorar) y una col.
Como nos quedan, imagino que como a muchos de vosotros, todavía restos de alimentos que no hemos consumido en navidades, en este caso langostinos, he preparado un plato que ha quedado muy bien. Sabroso y saludable.

Ingredientes:

Espinacas
Ajos
Langostinos
Aceite de oliva del Bajo Aragón
Sal

Modo de hacerlo:
Lavar las espinacas muy bien, y cortarles la raíz.
Sacar unos langostinos del congelador y colocarlos en la nevera para que se descongelen.
Picar unos cuantos dientes de ajo.
Colocar una olla al fuego y, cuando comience a hervir, añadir sal y, a continuación, las espinacas. Dejar cocer unos diez minutos. Echar las espinacas sobre un colador y dejar que escurran el agua. Reservar.
Limpiar, mientras tanto, los langostinos (se limpian mejor cuando están medio descongelados). Cortarlos en trozos. Reservar unos pocos enteros.
Poner una sartén al fuego con aceite de oliva del Bajo Aragón. Añadir los ajos picados.
Cuando comiencen a tomar color añadir los trozos de langostino y los que han quedado enteros. A continuación, las espinacas escurridas.
Añadir al conjunto una pizca de sal y mezclar los ingredientes. Dejar freír hasta que estén en su punto.
Decorar cada plato colocando los langostinos fritos sin cortar sobre la fritura.

jueves, 8 de diciembre de 2016

Patatas a la importancia

Conocidas desde hace muchísimo tiempo en la gastronomía turolense y aragonesa, forman parte, en la actualidad, de la cultura culinaria de Castilla-León (sobre todo en la provincia de Palencia) y de Madrid capital.
Se trata de una elaboración sencilla que puede ser presentado para grandes ocasiones como primer plato, y no quedar, por ello, en mal lugar. Nada que envidiar a otras combinaciones más vistosas y empringadas.
Requiere dos tiempos: una fritura inicial y la elaboración del guiso.
Su resultado es impresionante. Y barato, adecuado para los tiempos que corren.
Ingredientes:

Patatas
Cebolla
Huevos
Ajos
Harina
Vino blanco
Aceite de oliva del Bajo Aragón
Caldo de carne
Perejil
Azafrán del Jiloca
Sal

Modo de hacerlo:
Lavar, pelar y cortar las patatas en rodajas de un centímetro de espesor. Salpimentar las rodajas.
Batir un par de huevos en un plato hondo.
Poner harina en otro plato hondo.
Colocar una sartén al fuego con aceite de oliva del Bajo Aragón.
Cuando el aceite esté caliente ir pasando las rodajas de patata por la harina y, a continuación, por los huevos batidos e ir echándolas, por tandas, a la sartén.
A medida que se vayan friendo las sacamos y las colocamos en una bandeja con cuidado, para no estropear el rebozado.
Preparamos, en un mortero, un majado con los dientes de ajo, el perejil, el azafrán y un pellizco de sal.
Pelamos la cebolla y la picamos finamente.
Colocar una cazuela de barro al fuego con aceite.
Agregar y sofreír la cebolla.
Cuando la cebolla comience a dorarse añadimos una cucharada de harina, mezclando los ingredientes y, a continuación, el majado contenido en el mortero, sin dejar de remover. Un momento después, añadimos el vino.
Dejamos cocer hasta que se evapore el alcohol (con un par de minutos basta).
Separamos la cazuela del fuego y añadimos, con cuidado, las patatas.
Colocamos de nuevo la cazuela en el fuego y cubrimos el contenido con caldo.
Dejamos cocer alrededor de 20 minutos.
No hay que utilizar cubiertos para mover el contenido de la cazuela, sino que, cogida de dos lados, la vamos removiendo para evitar que las patatas se rompan.
Se sirves calientes, pudiendo espolvorearlas de azafrán y perejil.
P.D.: En algunos lugares suelen agregarse al guiso tacos de jamón, chorizo, almejas, queso, almendras,… Para gustos y colores. Aunque, tal cual, están sabrosísimas.

domingo, 27 de noviembre de 2016

Bizcocho de naranjas invertido

Ingredientes:

3 naranjas
125 ml de agua
250 gramos de azúcar
3 huevos
180 ml de aceite
180 gramos de harina
1 cucharada de levadura
1 taza de almendras picadas
1 cucharada de canela

Modo de hacerlo:
Poner el agua y la mitad del azúcar en una olla y calentar a fuego medio hasta que se disuelva el azúcar.
Partir las naranjas en rodajas y ponerlas a cocer en el almíbar durante 15 minutos.
Retirar las naranjas de la olla y reservar.
Batir en la licuadora una naranja, los huevos y el aceite.
En un bol mezclar los ingredientes secos: harina, levadura, azúcar, almendras y canela.
Vaciar el líquido de la licuadora sobre la mezcla anterior y mezclar el conjunto hasta que nos quede una masa homogénea.
Escurrir las rodajas de naranja y ponerlas en un molde y colocarlas en un molde de horno previamente engrasado en el fondo y en los laterales. Finalmente, añadir la masa del bizcocho.
Hornear a 160º C durante unos 50 minutos.
Sacar el bizcocho del horno, dejar enfriar y desmoldar invirtiendo el mismo, con el fin de que las rodajas de naranja queden arriba.

Podéis pincelar el bizcocho con el almíbar sobrante para darle brillo.

viernes, 28 de octubre de 2016

Bizcocho "Lo que tú comprendas"

Dedicado a mi amigo Jesús, excelente persona y avezado cocinero.
En esta tarde de viernes hago este bizcocho a su manera.  .
Cuando le preguntaba las proporciones de los ingredientes de los platos que confeccionaba siempre me contestaba: ¡Anque, lo que tú comprendas!
Y así ha sido.

Ingredientes:

3 huevos
Un par de cucharadas de azúcar
Un par de cucharadas de aceite
Harina (La que tú comprendas)
Pasas
Levadura en polvo (La que tú comprendas)
Modo de hacerlo:
En un bol, batir los huevos y añadir el azúcar y el aceite. Mezclar los ingredientes muy bien.
Para finalizar, y sin dejar de mezclar, añadir la levadura.
Preparamos un molde y colocamos en el fondo del mismo unas uvas pasas. Cubrimos con la mezcla.
Precalentar el horno a 175º.
Llevar el molde al horno unos 30 minutos más o menos (lo que tú comprendas) hasta que el bizcocho se ponga moradico.
Ha salido cocidico y jugoso.
Se puede rellenar, acompañar con confituras, emborracharlo con un poquico de mistela,… En fin, lo que vosotros comprendáis.