martes, 8 de diciembre de 2015

Flan de manzana esperiega

Sobre el flan

La utilización de los huevos como alimento se remonta a épocas muy antiguas. Fenicios, griegos y romanos consideraban que su consumo era muy saludable y beneficioso, además de incrementar la fertilidad.
La mezcla de huevos para conseguir flanes se ennoblece con el Imperio Romano y su fórmula gastronómica llamada Tyropatinam, mezcla de huevos, leche y miel adecentada con pimienta.
Los flanes se hicieron muy populares en la Edad Media, para ser consumidos en las Cuaresmas. Se les llamaba flados (torta, objeto plano, en latín) y consistían en una mezcla de huevos cuajados con alimentos salados o dulces, verduras, pescados, frutas, queso y miel.
La introducción del azúcar en la dieta habitual hace que en España el “flado” dulce se convierta en postre popular y pase a ser denominado flan.
En 1705 el diccionario de Sobrino nombra por vez primera la palabra “flaón” y la define como “Flan, forte de tarte au lait”.
En 1732 la Academia de Autoridades define “flaón” como “Plato regalado que se hace con yemas de huevos, azúcar molido, leche y harina, tostado todo por encima, el cual se forma en un vaso de masa, o en un plato untado con manteca de vacas, con lumbre debajo y encima, para que cuaje y se tueste”. Cita a Montiño y su “Arte de cocina”, pero no he encontrado ninguna referencia al flaon, flaón o al flan.
En 1787 Terreros y Pando lo identifica con las palabra francesas “Flan, o creme brulée”.
En 1791 la Academia Usual se refiere a “Flaon” como un manjar.
En 1853 Domínguez ya cuenta que “comúnmente se llama flan”. Y se remite a la palabra Flan para referirse a ella como “Especie de crema tostada, en figura de torta ú objeto análogo, o bien en forma de cubilete, etc. Es una preparación o combinación dulcemente artística que se hace con huevos, leche, manteca, azúcar y canela”.
En 1869 la Academia Usual ya cita otras sustancias para confeccionar los flanes como el café, la naranja, etc.
A partir de 1869 ya se cita “Flaon” como moneda en blanco o sin cuño y se reserva el nombre de “flan” para el aspecto culinario.
En 1884 la Academia Usual nos ofrece el método para realizarlo: “Plato de dulce, que se hace mezclando yemas de huevo, leche y azúcar, y poniendo este compuesto, para que se cuaje, en el baño de María dentro de un molde generalmente bañado de azúcar tostada. Suele componerse también de harina, y con frecuencia se le echa alguna otra cosa, como café, naranja, vainilla, etc.”.
Sobre la manzana esperiega

La manzana esperiega es una manzana muy dura y extremadamente dulce.
Se trata de una variedad autóctona que solamente se desarrolla al sureste de la provincia de Teruel, en el Rincón de Ademuz, debido, sobretodo, a las características climatológicas de ese territorio.
Es también conocida como “manzana helada” pues el azúcar que contiene se cristaliza y, al degustarla, nos provoca una sensación de hielo.

La receta

Ingredientes:

4 manzanas esperiegas
6 huevos
100 gramos de mantequilla
1 decilitro de vino blanco
Azúcar moreno

Modo de hacerlo:
Limpiar, pelar y trocear las manzanas.
Colocar un cazo al fuego con la mantequilla, el vino blanco y las manzanas troceadas.
Coceremos durante unos veinte minutos (si utilizamos otra variedad de manzanas, bastará con una cocción de diez minutos).
Una vez cocidos los ingredientes, los pasaremos por la batidora hasta alcanzar un puré muy fino.
En un bol batimos los huevos y añadiremos el puré, mezclando muy bien.
Caramelizaremos el fondo de un molde de horno con un poco de azúcar moreno.
Una vez caramelizado añadiremos la preparación.
Precalentamos el horno a 200º C. y, una vez caliente, introduciremos un molde mayor que el anterior con agua y el molde del preparado sobre el anterior (al baño María) y lo dejaremos unos 45 minutos o bien hasta que veamos que ha cuajado.
Ha de servirse bien fresco.

Nota:
Si hacéis este flan con otra variedad de manzana tener en cuenta que habrá que añadir a la masa inicial unos 150 gramos de azúcar. En este caso no es necesario ya que la manzana esperiega es muy dulce y, por sí misma, aporta al flan el grado de dulce exacto.

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